Insolvencias empresariales: previsión de aumento del 5% en 2026

El panorama de insolvencias empresariales a nivel internacional se deteriora según los últimos análisis. La previsión de crecimiento del 5% para 2026 supone una corrección significativa respecto a estimaciones previas. Esta revisión refleja un entorno económico más desafiante de lo anticipado hace apenas algunos meses.

Múltiples factores confluyen en este escenario adverso. Los costes de producción permanecen elevados, mientras que las tensiones comerciales internacionales generan incertidumbre. Las condiciones para acceder a financiación se han vuelto más restrictivas, limitando la capacidad de las empresas para sortear dificultades.

Algunos mercados enfrentan presiones adicionales derivadas de deudas acumuladas durante la pandemia que aún no se han resuelto. La situación geopolítica en Oriente Medio impacta directamente en los precios energéticos, afectando a sectores dependientes de estos insumos.

Estados Unidos presenta una vulnerabilidad particular, con proyecciones de aumento del 9% en insolvencias. Las pequeñas y medianas empresas resultan especialmente afectadas por tipos de interés elevados y la volatilidad de políticas arancelarias. La incertidumbre macroeconómica agrava la situación de empresas con márgenes operativos reducidos.

Contexto para el sector asegurador

En Europa, varios países muestran indicadores preocupantes. Portugal, Francia, Rumanía, Irlanda y Alemania encabezan la lista de naciones con mayores incrementos proyectados. Suiza enfrenta un contexto particular tras cambios legislativos recientes que han impactado en sus niveles de insolvencia.

Aunque se espera cierta estabilización durante 2027, los analistas advierten que esto no significará un retorno a condiciones normales. Las empresas más frágiles probablemente abandonarán el mercado, mientras que las supervivientes continuarán ajustando estructuras de costes y estrategias comerciales.

Riesgos geopolíticos adicionales podrían agravar las perspectivas. Interrupciones sostenidas en rutas comerciales críticas o daños en infraestructuras energéticas deteriorarían aún más el entorno empresarial. Estos escenarios adversos requieren monitoreo constante.

El proceso de recuperación será gradual y desigual entre sectores y regiones. Las empresas con mayor capacidad de adaptación y acceso a capital tendrán ventajas competitivas. La diversificación de cadenas de suministro y la gestión prudente del riesgo crediticio serán cruciales para la supervivencia empresarial.