Telefónica refuerza su oferta de ciberseguro con mayor agilidad

Los ciberataques representan una amenaza creciente para el tejido empresarial español. Durante 2025 se contabilizaron más de 122.000 incidentes de seguridad digital, lo que supone un incremento significativo respecto al ejercicio anterior. A pesar de esta escalada, la penetración de ciberseguro entre pequeñas y medianas empresas permanece muy por debajo de lo deseable, dejando un amplio segmento de mercado sin protección adecuada.

La brecha de cobertura representa una oportunidad comercial para intermediarios aseguradores. Muchas organizaciones desconocen la importancia de contar con pólizas específicas frente a riesgos cibernéticos o encuentran procesos de contratación complejos. Esta situación ha motivado a proveedores de seguros a simplificar sus propuestas y hacerlas más accesibles para corredores y agentes.

El proceso de cotización se ha optimizado significativamente mediante la reducción de requisitos administrativos. La solicitud de información se limita a campos esenciales, mientras que datos corporativos se cargan automáticamente al introducir el identificador fiscal. Adicionalmente, se proporciona un análisis de vulnerabilidades basado en el dominio web, generando valor inmediato en la propuesta comercial.

Las coberturas incluyen asistencia técnica y asesoramiento legal disponible permanentemente ante incidentes. El producto contempla servicios de análisis forense, gestión de comunicación en situaciones de crisis y orientación sobre obligaciones regulatorias. La responsabilidad civil abarca seguridad de datos, privacidad y contenidos multimedia, incluyendo protección frente a sanciones económicas y reclamaciones.

Contexto para el sector asegurador

La protección se extiende hacia daños en infraestructura tecnológica e interrupciones operativas. Se cubre la restauración de sistemas, recuperación de información y pérdidas económicas derivadas de paros de actividad. Asimismo, se incluye indemnización por daño reputacional y ciberdelincuencia, abarcando extorsión digital, transferencias fraudulentas e identidad robada.

La flexibilidad contractual permite ajustar franquicias, límites de cobertura y garantías según características específicas de cada negocio. Esta adaptabilidad facilita que intermediarios diseñen soluciones proporcionales al perfil de riesgo de sus clientes, mejorando la relación calidad-precio de las pólizas ofrecidas.

Para los corredores de seguros, incorporar protección cibernética en su cartera de servicios refuerza su posicionamiento como asesores integrales. La capacidad de identificar vulnerabilidades y proponer soluciones adecuadas incrementa la confianza de clientes y diferencia su propuesta frente a competidores.

La ciberseguridad ha dejado de ser una consideración secundaria para convertirse en requisito operativo fundamental. Empresas, empleados y proveedores demandan garantías de protección digital como condición para establecer relaciones comerciales. Esta transformación consolida la ciberseguridad como componente estratégico en la continuidad empresarial.