El seguro de decesos en España presenta un perfil de contratación más diverso de lo que tradicionalmente se asocia con este tipo de cobertura. Datos del sector correspondientes al cierre de 2024 muestran que aproximadamente 16 millones de personas menores de 65 años cuentan con esta protección, desmintiendo la creencia de que se trata de un producto dirigido exclusivamente a la población envejecida.
La penetración de este seguro alcanza el 45,6% de la población española, lo que equivale a 22,3 millones de asegurados. Entre estos, casi 6 millones tienen menos de 35 años, evidenciando una distribución generacional más amplia de lo esperado. Esta cifra refleja cómo diferentes grupos de edad encuentran valor en estas coberturas.
La estructura familiar explica en gran medida esta distribución. Una misma póliza puede amparar a varios miembros del hogar, lo que permite que menores de edad y adultos jóvenes queden cubiertos bajo contratos suscritos por otros familiares. Este mecanismo amplía significativamente el alcance del seguro más allá del tomador principal.
Los hogares sin hijos donde al menos un miembro supera los 65 años presentan la mayor tasa de cobertura, con un 56,8%. Las personas mayores que residen solas alcanzan el 51,1%. En contraste, los menores de 30 años que viven independientemente muestran la penetración más baja, apenas el 1,6%, indicando diferencias sustanciales según el tipo de convivencia.
Contexto para el sector asegurador
Especialistas del sector subrayan que la contratación responde a múltiples factores más allá de la edad del asegurado principal. La decisión de protegerse mediante este tipo de póliza depende de consideraciones familiares, económicas y de planificación que trascienden el perfil demográfico individual.
La geografía también influye en las decisiones de contratación. Investigaciones académicas que analizaron millones de pólizas cruzadas con datos territoriales revelan que la concentración de asegurados se localiza principalmente en zonas de renta media. Las áreas de ingresos más bajos y más altos presentan tasas menores de penetración.
Cuando se incorporan variables educativas al análisis territorial, el factor económico pierde relevancia estadística. Esto sugiere que la formación y el nivel cultural de las poblaciones constituyen determinantes más significativos que la renta bruta para explicar la propensión a contratar este tipo de seguros.
El panorama actual del seguro de decesos refleja una evolución hacia coberturas más inclusivas y familiares. La presencia de millones de menores de 35 años asegurados indica que las nuevas generaciones reconocen la utilidad de estas protecciones, integrándolas en sus estrategias de seguridad financiera familiar.
